martes, 25 de febrero de 2014

Breves reflexiones: Grandes y rápidos

“De un tiempo a esta parte llego siempre tarde, a todas mis citas, y la vida me parece una fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarme” (Canción: "Últimamente" de Ismael Serrano)

He querido empezar este artículo con dicha estrofa ya que refleja cómo evoluciona este mundo. Por un lado, gracias a los avances y la tecnología de esta era digital, se incrementa la velocidad, todo fluye y discurre sin pausa, a un ritmo difícil de seguir. Como ejemplo, hoy la humanidad es capaz de:
  • Generar información y enviarla instantáneamente a cualquier lugar del planeta. Igualmente recibir y consumir esta información, incluso sin demandarla
  • Mover casi cualquier producto de un punto a otro del planeta en 2-3 días

Y por otro lado, la estrofa refleja un posible sentimiento de una parte de la población o negocios, a los que esta revolución puede dejar fuera de juego.

Por lo tanto, estamos ante una globalización que avanza rápidamente y sin mirar hacia atrás. A pesar de este peligro, personalmente opino que es un movimiento positivo, enriquecedor. Además, estoy seguro que seremos capaces de adaptarnos y ese riesgo finalmente quedará minimizado.

¿Cómo tener éxito en un mundo así? Yo sólo veo dos maneras, una ser grande y otra ser rápido. Ambas cosas a la vez sería lo ideal, pero es muy muy difícil.

Grande

Ser grande implica poder estar presente y operar en varios mercados, incluso con múltiples propuestas de valor. Es decir, aprovechar la globalización y las economías de escala. De esta manera el riesgo de exclusión se minimiza, podemos soportar la caída de un cliente, mercado o producto, seguramente se verá compensado por el crecimiento en otro.

A pesar de todo esto, el grande no debe quedarse de brazos cruzados, pues si lo hace, parte de su tarta se la irán comiendo los rápidos, y algunos de estos pueden hacerse grandes e incluso dejarles pequeños. Por lo tanto, el grande debe tratar de continuar creciendo, y no bajar el ritmo, es decir, como mínimo no ser lento.

Rápido
Es aquel que es capaz de aprovechar una oportunidad, sin dudarlo, sin pestañear, detecta (o crea, siendo innovador) y satisface una demanda en tiempo record. Si esa demanda es global, rápidamente se hará grande, o se atragantará y morirá de éxito. Si es una demanda local, debe tratar de adaptar su propuesta de valor para abrirse a más clientes y mercados, o bien buscar y satisfacer otras demandas, o bien asociarse con otros rápidos para tratar de crecer. El asunto es que debe seguir moviéndose más rápido que el grande, buscando los nichos que este no acaba de satisfacer.

El peligro para el rápido viene cuando un grande (o varios) comienza a competir él. Es probable que no le arrebate todo el mercado, pero también es muy posible que esas mermas de su pastel hagan que el rápido ya no tenga suficiente alimento, debilitándose y dejando el camino allanado al grande.

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